mayo 02, 2005

Reconcilia con la vida, la casa de la buena muerte

Esto salió de un noticiero de TV a la que tanto he criticado. Solo pude ver la segunda parte, la primera la perdí. Me sorprendió el nombre “La casa de la buena muerte,” así, sin vueltas ni eufemismos pseudopiadosos, en castellano y en directo, esto solo, era para verlo, fuera lo que fuese, no pude salir de mi asombro hasta el final.
Es una institución compuesta por voluntarios, médicos, enfermeras, mucamas y personas maravillosas que atienden y acompañan a los que ya se van. No para gente abandonada, lo comparten con los familiares porque los que se quedan quizás necesitan tanta buena compañía como los que se van. No dan para recibir, dan por amor al prójimo. No es lo que conocemos como geriátricos para postrados, en realidad depósitos de gente mayor que necesita asistencia y cuidados, los cuidados y asistencia médica o de enfermería no es lo que lo hace distinto, es casi una estación de partida, donde lo principal no es el que le lleva la valija sino el que lo acompaña y lo despide hasta el último minuto sin mirar el reloj porque se le hace tarde. Es el último viaje y sin retorno, son las últimas imágenes y sonidos de este mundo. Por todo esto no me lo puedo guardar para mi solo.
Vi morir mucha gente en mi vida; 3 guardias semanales en un piso de cirugía y de clínica, no solo morir sino irse terminando. Durante muchos años me tocó ser auditor médico de geriátricos (verificar las condiciones en que estaban los internados, la medicación etc.), recuerdo que no veía el momento de salir y me quedaba muy mal todo el día, no hay peor realidad que ver la destrucción física y espiritual del ser humano, ver como se va acabando día a día, quizás por eso aprecio y me admira esta obra y aprovecho esta página para hacerla conocer, quizás en alguna otra parte se pueda hacer una obra como esta. Pocas cosas hay tan difíciles como estar y hablar con un moribundo, hasta da miedo cuando uno piensa que un gesto un tono una palabra pueda herirlos, más aun cuando se trata de personas que uno no conoce, cuesta saber hasta que cara poner. Cuanta gente no entiende que el que se va quiere estar sólo consigo mismo, o con alguien que lo acompañe no con alguien que espere.
En el programa se entrevistó al médico que estaba ese día y le transcribo su relato, porque si bien versa sobre la muerte es un relato de Vida, si, con mayúscula… Tenía una señora internada con un cáncer terminal, con dolores tan espantosos que se le daba diariamente morfina, no toleraba ni que se le rozara la sábana de la cama, una noche la encuentro incorporada en la cama, le pregunto asombrado si necesitaba algo y me responde penosamente, un solo favor, -quiero salir un rato al parque-, sin creerlo le digo que son las 11 de la noche, -No importa es un ratito nomas.- La alzo, la pongo en la silla de ruedas y la saco al parque. Una noche única, todo despejado, silencio absoluto, el cielo con tantas estrellas que no se precisaba luna. -Acá nomás- me dice en medio de un suspiro de alivio, un ratito, levanta la vista al cielo y quedamos un instante en silencio, viéndola tan quieta le toco el hombro y ya no estaba, se había ido en silencio y en Paz.
Quizás sirva esto a tantos que hablan de piedad.
Esto es eutanasia (buena muerte) y no buen asesinar.
No tengo lamentablemente nada que ver con esta gente, ni la conozco, pero si quiere saber algo más para darles una mano de su tiempo, o iniciar algo similar le dejo su direccion: hospicesancamilo@fibertel.com.ar

2 comentarios:

Anónimo dijo...

IMPECABLE. Saludos desde Chile

Luis dijo...

es cierto. Le felicito sinceramente. Ojalá tuvieramos instituciones como esa por aqui. ha esta usted estupendo.