La gran riqueza de las tribus del desierto no es el petróleo o sus magnificas tropillas de caballos que galopan con la cola alzada; es su sabiduría sobre la vida.
Sorprendente paradoja, de un pueblo que vive en medio de la nada, solo viento y arena y ve todo.
“Ten fe en Alá, pero ata tu camello en el zoco, al perro que tiene dinero se le llama un Señor perro”
“Siéntate delante de tu tienda y veras pasar el cadáver de tu enemigo”
¿Que me dice de anunciar que se baja el gasto público y aumentarlo gastando en coimear gobernadores que creen tener la vaca atada o todo se resuelve en el segundo semestre?
Hay que comunicar me dirán, cierto, pero “quien no entiende una mirada ni quiere ver lo evidente no entenderá una conferencia.”
Busco y rebusco una ayuda, porque no es un gobierno que caerá sino mi patria, la tierra del futuro de mis hijos, nietos y bisnietos que se disuelve, pero está visto que las ratas soberbias en el agua no buscan un cabo salvavidas.
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