
El 24 de Marzo de 1976, tuvo necesariamente que ocurrir, el caos y el vacío de poder de quienes lo debían ocupar y los que lideraban las instituciones de control de la República lo hicieron necesariamente impostergable.
La permanencia expresamente alimentada del odio a más de 30 años, es la más acabada prueba que fue imprescindiblemente necesario. ¿Alguien puede imaginar, a la vista de lo que hay, dónde estaríamos ahora de no haber sido militarmente vencidos?
No fue una aventura, fue lo posible; y por no buscado, querido o preparado salió como salió. La Argentina de hoy es su resultado directo, como lo he sostenido muchas veces. Las FFAA son profesionales de la guerra y con profesionales de la guerra se la ganó y se perdió la Paz, por ausencia o incapacidad de conducción política.
Salvo que circunstancias excepcionales hagan posible que el jefe militar sea a la vez un político y estadista de fuste, o esté sometido a quien lo sea y haya asumido desde el principio la responsabilidad y decisión de la campaña, el resultado final está cantado: fracaso en el sentido de no poder alcanzarse el objetivo de cualquier guerra que es la Paz, ocurrió, ocurre y seguirá ocurriendo en todo el mundo.
La Nación aunque irreconocible existe, se detuvo momentáneamente el caos. Hoy pueden los apologistas del terror subversivo reunirse y hacer actos, todo frente un pueblo que les sigue dando la espalda (ver: "El feriado del 24 ya es un boom turístico") Pretenden un “lavado de cerebro” a la Nación, demostrar un poder del que carecen, pueden avergonzarnos ante el mundo, y repartirse indemnizaciones a costa de todos.
El 24 de Marzo nos dio tiempo, y por ése tiempo ¡¡¡GRACIAS!!! Por haber asumido el riesgo que la incapacidad de los civiles que somos todos, políticos, dirigentes y simples ciudadanos que votan, no quiso tomar. Nadie está excluido de responsabilidades; los gobernantes, los que los eligieron y los que comenzaron la guerra.
Que Dios tenga en su Santa Gloria a todos los que cayeron combatiendo de frente. Porque los que viven trabajando de víctimas son todos farsantes, traidores y delatores. Que no permita que la cobardía, la estupidez y la ceguera, nos vuelvan a precipitar al abismo.
Siguen provocando y buscando sangre, los que mienten, los que los apañan y los que hacen de cronistas de lo que jamás vieron. Cuando llegó aquel 24 la Argentina estaba pasada de sangre y de violencia, de despiadados asesinatos a inocentes y ya se sabe que desde siempre la sangre pide más sangre. Quiera Dios cerrarles la boca de una buena vez por todas. Están sembrando huracanes.
La permanencia expresamente alimentada del odio a más de 30 años, es la más acabada prueba que fue imprescindiblemente necesario. ¿Alguien puede imaginar, a la vista de lo que hay, dónde estaríamos ahora de no haber sido militarmente vencidos?
No fue una aventura, fue lo posible; y por no buscado, querido o preparado salió como salió. La Argentina de hoy es su resultado directo, como lo he sostenido muchas veces. Las FFAA son profesionales de la guerra y con profesionales de la guerra se la ganó y se perdió la Paz, por ausencia o incapacidad de conducción política.
Salvo que circunstancias excepcionales hagan posible que el jefe militar sea a la vez un político y estadista de fuste, o esté sometido a quien lo sea y haya asumido desde el principio la responsabilidad y decisión de la campaña, el resultado final está cantado: fracaso en el sentido de no poder alcanzarse el objetivo de cualquier guerra que es la Paz, ocurrió, ocurre y seguirá ocurriendo en todo el mundo.
La Nación aunque irreconocible existe, se detuvo momentáneamente el caos. Hoy pueden los apologistas del terror subversivo reunirse y hacer actos, todo frente un pueblo que les sigue dando la espalda (ver: "El feriado del 24 ya es un boom turístico") Pretenden un “lavado de cerebro” a la Nación, demostrar un poder del que carecen, pueden avergonzarnos ante el mundo, y repartirse indemnizaciones a costa de todos.
El 24 de Marzo nos dio tiempo, y por ése tiempo ¡¡¡GRACIAS!!! Por haber asumido el riesgo que la incapacidad de los civiles que somos todos, políticos, dirigentes y simples ciudadanos que votan, no quiso tomar. Nadie está excluido de responsabilidades; los gobernantes, los que los eligieron y los que comenzaron la guerra.
Que Dios tenga en su Santa Gloria a todos los que cayeron combatiendo de frente. Porque los que viven trabajando de víctimas son todos farsantes, traidores y delatores. Que no permita que la cobardía, la estupidez y la ceguera, nos vuelvan a precipitar al abismo.
Siguen provocando y buscando sangre, los que mienten, los que los apañan y los que hacen de cronistas de lo que jamás vieron. Cuando llegó aquel 24 la Argentina estaba pasada de sangre y de violencia, de despiadados asesinatos a inocentes y ya se sabe que desde siempre la sangre pide más sangre. Quiera Dios cerrarles la boca de una buena vez por todas. Están sembrando huracanes.
Dios nos proteja.
Excelente broche final para una serie sin desperdicio
ResponderEliminarAdelante